28 jul. 2013

Lolo

Llevaba tiempo buscando un muñeco para Sofie que no nos costara un riñón. En Alemania sólo encontrábamos Baby born, de tela o pequeños y feos hasta decir basta. Pero una tarde, paseando por el paseo marítimo ahí estaba: sentado en una sillita de plástico en una tienda de esas que venden de todo. En cuanto lo vi supe que era él. Y no sólo porque tenga un tamaño increíble, porque cierre los ojos, porque tenga pelo y una cara bonita. La razón principal es que yo me crié con uno igual. ¡Encima costaba menos de 8 euros!

En su momento, el Baby Hippo era la bomba: un muñeco articulado que tomaba biberón (un biberón mágico que cuando lo inclinabas la leche desaparcía), succionaba, se reía y le daba hipo. Me acuerdo cuando me lo regalaron, el nombre que tenía y que le vestíamos con ropa de cuando éramos pequeños mi hermano mayor y yo porque tiene un tamaño de 48 cm. Al de Sofie le hemos puesto un nombre fácil, Lolo, y está encantada con él. 
¿Cuál era vuestro muñeco favorito?